Índice Global de Terrorismo Colombia

Colombia sube al puesto 9 en el Índice Global de Terrorismo: hoy estamos por encima de países en conflicto

El terrorismo no debería ser un fenómeno lejano ni ajeno; es un flagelo que atraviesa fronteras y que, en cualquier momento, puede alcanzarnos de manera directa. No porque en mi país no haya guerras abiertas o porque el conflicto aún no me toque de cerca significa que debamos ser indiferentes. La indiferencia es peligrosa y nos hace olvidar que este fenómeno puede irrumpir en nuestras vidas de forma inesperada, arrebatando vidas inocentes y destruyendo todo lo que con tanto esfuerzo se ha construido. El terrorismo también arrasa con hogares, tierras, negocios y patrimonio, dejando cicatrices profundas en la memoria y en la economía de las regiones afectadas. Cada ataque no solo quita vidas, también despoja a las familias de aquello que representa años de trabajo y esperanza.

Este fenómeno no existiría sin financiación. Detrás de cada ataque hay grupos armados ilegales y redes criminales que sostienen estas estructuras con dinero proveniente del narcotráfico, la extorsión y el secuestro. Lo más inquietante es que esos recursos ya no circulan únicamente en lo ilegal: también se infiltran en empresas, en el transporte, en el comercio y en sistemas que aparentan ser legítimos. Esa capacidad de camuflarse en lo cotidiano lo convierte en una amenaza difícil de detectar, pero con un impacto devastador.

Informe del Índice Global de Terrorismo:

El más reciente Informe del Índice Global de Terrorismo obliga a que miraremos de frente esta realidad. Colombia ocupa hoy el puesto número 9 en el ranking mundial, por encima de países que viven conflictos armados abiertos. Este dato no es solo una cifra; es una advertencia que nos recuerda que el terrorismo sigue presente, que se transforma y que exige respuestas firmes y coordinadas para proteger a la sociedad.

El informe clasifica a 163 países en función de cuatro indicadores ponderados a lo largo de cinco años. Los cuatro factores que se consideran en la puntuación anual de cada país son:

  • Número total de incidentes terroristas en un año determinado
  • Número total de víctimas mortales causadas por terroristas en un año determinado
  • Número total de heridos causados ​​por terroristas en un año determinado
  • Número total de rehenes tomados por terroristas en un año determinado

Cada uno de los factores tiene una ponderación entre cero y tres, y se aplica un promedio ponderado de cinco años con el fin de reflejar el efecto psicológico latente de los actos terroristas a lo largo del tiempo.

La puntuación de Colombia en el índice:

Colombia, por primera vez desde el 2013, aparece entre los diez países más golpeados por el terrorismo ocupando el noveno lugar en el índice. En 2025, los ataques terroristas aumentaron un 47% en comparación con el año anterior, pasando de 301 incidentes en 2024 a 442 en 2025. Las muertes relacionadas con el terrorismo también aumentaron un 70%, alcanzando 213, la cifra más alta desde el inicio del índice.

Las zonas más afectadas se concentran el suroeste del país, especialmente Cauca y Valle del Cauca, que representaron el 84% de los incidentes. Los grupos disidentes de las FARC y el ELN fueron los principales responsables de los ataques, con un aumento significativo en su actividad. Estos grupos han adoptado tecnologías como drones para llevar a cabo ataques, lo que ha intensificado el conflicto interno. 

A pesar de las estrategias adoptadas por el gobierno incluida la de “Paz Total” lanzada en 2022 para negociar con organizaciones armadas y criminales, la violencia no ha disminuido de manera significativa. Los acuerdos de cese al fuego no han logrado consolidar una reducción sostenida de los ataques, lo que refleja las dificultades de implementar esta política en un contexto tan complejo.

Fuente: Global Terrorism Index Briefing 2026

La puntuación de Colombia en el Global Terrorism Index (GTI) deja en evidencia la magnitud del problema:

Rango GTI: 9 | Puntuación: 7,116 | 213 muertos | 722 heridos | 442 incidentes.

En contraste, Pakistán fue catalogado como el país más afectado por el terrorismo por primera vez desde que existe el índice, con un aumento de seis veces en los ataques registrados en 2025 frente a los de 2020.

Otro de los hallazgos relevantes es que varios de los focos más persistentes de terrorismo en el mundo se concentran en zonas fronterizas: la frontera entre Colombia y Venezuela, las áreas limítrofes de Afganistán y Pakistán, la triple frontera del Sahel central y la cuenca del Lago Chad. Estas regiones se han convertido en espacios donde los grupos armados encuentran terreno fértil para operar gracias a su dinámica de movilidad y ausencia de control estatal.

Fuente: Global Terrorism Index Briefing 2026

Colombia y Venezuela: Zonas Fronterizas, Terrorismo y Crimen Organizado

El Informe del Índice Global de Terrorismo señala que la frontera entre Colombia y Venezuela se extiende por más de 2.200 kilómetros de ríos, montañas y pasos informales, y que esa vasta franja, con escasa presencia estatal, ha servido durante décadas como refugio para grupos armados ilegales. Según el documento, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC han explotado cada vez más la permeabilidad de la zona para expandir sus operaciones, utilizando tanto el territorio colombiano como el venezolano como santuario y plataforma de lanzamiento.

El informe también advierte que en estas áreas los grupos armados encuentran la posibilidad de ejecutar ataques, beneficiarse de economías ilícitas y evadir la presión de las fuerzas de seguridad cruzando la frontera. Los corredores más críticos se ubican en Norte de Santander y Arauca, en Colombia, y en Táchira, Zulia y Apure, en Venezuela. Allí confluyen rutas estratégicas de tránsito, rivalidades entre organizaciones y una geografía que facilita tanto la movilidad como el refugio seguro.

De acuerdo con las cifras presentadas, entre 2007 y 2025 se registraron más de 3.000 ataques terroristas en la región fronteriza, con un saldo cercano a 2.200 muertes. El informe concluye que décadas de conflicto interno en Colombia y la fragilidad institucional en Venezuela han convertido esta frontera en una “zona gris”, donde la gobernanza es disputada y el control estatal resulta insuficiente.

Datos clave del informe:

El informe presenta varios hallazgos relevantes que permiten dimensionar este fenómeno: 

  • Colombia entró por primera vez en los diez países más afectados desde 2013. Las muertes por terrorismo en Colombia aumentaron un 70% y los ataques casi un 47%.
  • El terrorismo continúa siendo una amenaza mundial significativa. En 2025, 5.582 personas murieron en ataques terroristas en 2.944 incidentes.
  • Aun así, el informe destaca una caída del 28% en las muertes y del 22% en los incidentes respecto al año anterior.
  • El impacto del terrorismo disminuyó en 81 países, el mayor número de mejoras anuales desde 2021, mientras aumentó en solo 19 países.
  • En África subsahariana, aunque sigue siendo el epicentro del terrorismo, hubo cierta mejora: las muertes bajaron en diez países y aumentaron en solo cuatro.

El informe también resalta otros puntos importantes: los grupos responsables de más muertes en 2025 fueron Estado Islámico, JNIM, TTP y al-Shabaab; Pakistán encabezó por primera vez el ranking como el país más afectado; y casi el 70% de las muertes se concentraron en cinco países. Además, se advierte sobre la creciente radicalización juvenil en Europa y Norteamérica.

El riesgo dejó de ser territorial y se volvió sistémico. Hoy, los activos virtuales, las redes transnacionales y las empresas fachada evolucionan más rápido que los controles, desafiando la capacidad de los Estados y del sector privado para responder. No podemos esperar a que Colombia siga escalando posiciones en índices que reflejan violencia, corrupción y terrorismo.

Este no es un momento para conformarse con el cumplimiento formal de normas. La verdadera pregunta que debe hacerse es si su empresa cuenta con la capacidad de detectar lo que no es evidente: vínculos ocultos con empresas fachada, contrapartes relacionadas con economías ilícitas o conexiones con redes criminales transnacionales.

La respuesta exige más que voluntad política o esfuerzos aislados. Se necesita un trabajo conjunto entre gobierno, sector privado y sociedad civil. Colombia no puede seguir siendo percibida como un país atrapado en la corrupción y el terrorismo. Actuar ahora es la única forma de revertir las cifras, proteger a las comunidades y demostrar que la seguridad y la transparencia son posibles.

Por: Luisa Caicedo

Fuente: https://www.economicsandpeace.org/global-terrorism-index/

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