El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció desde Ciudad de Panamá que el Gobierno colombiano, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, autorizó la realización de operativos militares conjuntos entre las fuerzas armadas de ambos países en territorio colombiano, con el objetivo declarado de combatir al narcotráfico y a las estructuras que Washington cataloga como "narcoterroristas". El anuncio se produjo durante un foro de la Coalición contra los Cárteles de las Américas, también conocida como "Escudo de las Américas", con la que Colombia formalizó su ingreso como socio número 19.

Colombia sigue dando pasos significativos, y estar dentro de los países que conforman el "Escudo de las Américas" es una decisión acertada. Siempre será bueno aliarse con países que tengan un mismo objetivo, y en este caso es derrotar al narcoterrorismo. Ahora bien, la cooperación con EE.UU. debería concentrarse en inteligencia estratégica, interoperabilidad tecnológica, logística, movilidad aérea y entrenamiento especializado, el mismo modelo que usó el Plan Colombia durante 15 años, como lo indica el general Juan Carlos Buitrago en su columna “Aliados si, sustitutos no”, quien resalta que nuestras Fuerzas Militares y la Policía Nacional cuentan con la experiencia operacional y la doctrina necesarias para recuperar la iniciativa estratégica y golpear con contundencia a las estructuras narcoterroristas. Y no es un argumento vacío: basta con revisar los operativos de los últimos meses, en los que se han desarticulado bandas criminales, confiscado bienes ilícitos y adelantado procesos de extinción de dominio, para confirmar que nuestra fuerza pública ya viene enfrentando el crimen organizado con resultados tangibles, día a día.

¿Qué es el 'Escudo de las Américas' y qué implica para Colombia?

El Escudo de las Américas es una coalición multilateral integrada por 19 países del continente, creada para articular capacidades de inteligencia, logística e interoperabilidad contra las redes del narcotráfico y el terrorismo.

Para Colombia, su incorporación significa posicionarse nuevamente como un actor estratégico en la arquitectura de defensa regional. En términos prácticos, el acuerdo permite:

  • Tener acceso a radares, tecnología satelital y rastreo de activos financieros a nivel global.

  • La incorporación de tecnología para contrarrestar nuevas amenazas, como el uso de drones e interceptación cibernética por parte de grupos armados.

  • Mayor apoyo logístico y aerotáctico en los epicentros de las economías ilícitas, como Catatumbo, Tumaco, Arauca y Urabá.

Entre los 19 países que hoy integran el Escudo de las Américas están Argentina, Ecuador, Panamá, Perú, Guatemala, Chile y República Dominicana, entre otros, naciones que, cada una a su manera, llevan tiempo en la lucha contra el crimen organizado.

Panamá, por ejemplo, ejerce este año la Presidencia Pro Tempore del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (Gafilat), el organismo regional que vigila el Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo en 18 países. Hoy, además, se prepara para la Quinta Ronda de Evaluaciones Mutuas del GAFI, un examen que pondrá a prueba si esos cambios realmente se sostienen en la práctica. 

Eso confirma que no se trata de sumarse a cualquier bloque, sino de acompañarse de socios con trayectoria real en la lucha contra el crimen organizado, contra el lavado de activos y el terrorismo. No estamos entrando a ciegas: Colombia se suma a países que, así sea de forma desigual, ya libran esa misma pelea.

¿Por qué la soberanía operacional y la inteligencia financiera deben actuar juntas?

En su columna, el general Buitrago Arias también plantea que el despliegue de asesores estadounidenses debería concentrarse en los epicentros de las economías ilícitas —Catatumbo, Arauca, Tumaco y Urabá—, siempre bajo la coordinación y el control de las autoridades colombianas, tal como ocurrió en su momento en la base de Tres Esquinas, Caquetá. Su planteamiento es claro: se trata de ordenar la cooperación "con respeto, reciprocidad y sin usurpar responsabilidades" que por mandato constitucional le corresponden al Estado colombiano.

Para Mariano Sanchez Abril, Auditor Forense y Especialista en temas de prevención del lavado de activos, “es hora de que se den resultados evidentes, mediante contundentes golpes a las finanzas criminales.  Identificar, y seguir el flujo de los dineros ilícitos para debilitar la economía criminal debe ser una prioridad y fortalecer la lucha frontal contra el crimen dando herramientas tecnológicas y de seguridad jurídica a los Oficiales de Cumplimiento de las empresas obligadas a implementar el SARLAFT, SAGRILAFTFPC/ST y el PTEE, Toda ayuda y cooperación es necesaria, todo canal seguro como el del Grupo Egmont es necesario para fortalecer el esquema y escudo del país en este flagelo.”

Toda la cooperación y ayuda internacional es bienvenida, pero no debe sustituir nuestra soberanía operacional. Colombia cuenta con fuerzas capaces de liderar esta lucha, que si hay que depurar vínculos del anterior gobierno con la delincuencia organizada y el crimen, con resultados que ya se empiezan a ver sobre el terreno. No obstante, no es menos cierto que ese liderazgo debe mantenerse siempre en manos colombianas, con Estados Unidos y los demás aliados acompañando el proceso sin tomar su lugar. Colombia merece contar con aliados que sumen, no que sustituyan.

Por: Luisa Caicedo

Fuentes:

https://elpais.com/america-colombia/2026-08-12/estados-unidos-anuncia-que-colombia-le-autoriza-realizar-operativos-militares-en-su-territorio-para-combatir-el-terrorismo.html

https://www.elnuevosiglo.com.co/columnistas/aliados-si-sustitutos-no

https://www.compliance.com.co/risks-international-la-lista-gris-del-gafi-se-actualiza-estos-son-los-cambios/